Al final, el fondo de la cuestión no trataba tanto de resolver problemas tecnológicos sino problemas de comunicación. Lo de siempre, vamos. Aunque hablamos de tecnología, el problema que hay detrás tiene mucho más de ser humano de lo que parece. Y decimos MandevIA porque es nuestra plataforma, claro, pero no es la única solución (aunque trabajamos para que sea la mejor)
La inteligencia artificial nos parece una tecnología de dioses. Tan extraordinaria que, a veces, nos dejamos llevar y corremos el riesgo de quedarnos fascinados por lo que es capaz de hacer perdiendo de vista algo mucho más básico: si queremos entendernos con la inteligencia artificial necesitamos comunicarnos con ella de forma correcta.
Cuando dos personas hablan, no basta con utilizar las mismas palabras. Necesitan compartir ciertas reglas, referencias y, sobre todo, contexto. Si en una empresa alguien habla de producción, margen, cliente activo o pedido terminado, la otra persona necesita saber qué significan realmente esas palabras en esa conversación. Da igual que te lleves al Albert Einstein de turno a trabajar a la empresa más simple que si no se la explicas y le pones en ese contexto particular sobre como funciona esa empresa, cuando le pongas un excel delante con las cuentas anuales y le pidas un informe basado en él, te va mirar con cara de "¿qué me estás contando?". Sin contexto, jamás será productivo ni entenderá que está sucediendo realmente.
Con la inteligencia artificial ocurre algo parecido. Podemos tener a un lado a una persona y al otro lado una inteligencia artificial último modelo (nunca mejor dicho), que si ambos no comparten el mismo contexto para poder entenderse puede haber conversación, sí, pero no necesariamente entendimiento. Conversar y entender no es lo mismo y tener lo primero no implica lo segundo. Además, existe otro problema subyacente: la inteligencia artificial es muy buena hablando aún sin el contexto necesario. Es capaz de construir una respuesta perfectamente redactada, coherente y aparentemente fiable incluso cuando realmente no lo sea porque no ha entendido correctamente aquello que le estamos pidiendo.
Un ejemplo problemático de hoy en día es cuando un usuario sube un excel directamente a Chat GPT y comienza a preguntarle sobre el contenido del mismo. Las respuestas más triviales puede que las conteste bien pero a poco que haga preguntas más complejas, comenzará a fallar, a tener alucinaciones o, en el peor de los casos, parecerá contestar correctamente cuando realmente no lo está haciendo. Esto ocurre porque sin ese contexto, una columna llamada Importe con valores numéricos Chat GPT los interpretará como simples valores económicos. Si estamos ante un excel de facturas, ¿es un importe bruto o neto? ¿se contabilizan realmente todas las filas? ¿hay que tener cuenta alguna regla de negocio? ¿es un importe total o incluye descuentos? Para usar correctamente Chat GPT o cualquier otra inteligencia artificial ninguna de estas respuestas deberían representar la más mínima duda a la hora de generar respuestas fiables.
MandevIA viene a solucionar todo lo anterior. Tiene detrás tecnología, configuración, modelos de inteligencia artificial, fuentes de datos, reglas de negocio y muchas otras piezas. Su propósito puede explicarse de una forma mucho más sencilla: construir un contexto común para que las personas y la inteligencia artificial puedan hablar el mismo idioma cuando conversan sobre los datos de una empresa para obtener respuestas fiables.
MandevIA sirve para que cuando alguien pregunte por ventas, ambos sepan qué significa ventas. Que cuando pregunte por producción, sepan qué datos representan realmente la producción. Que si hablamos de clientes activos, márgenes, incidencias, disponibilidad o cualquier otro concepto propio de la empresa, persona e inteligencia artificial estén hablando exactamente de lo mismo.
Por eso el título de este artículo, lo reconozco, tiene un poco de trampa. Honestamente, no es obligatorio utilizar MandevIA. Ni siquiera es obligatorio utilizar una plataforma parecida. Lo único que si es obligatorio y necesario es que exista algo o alguien que haga ese trabajo de crear el contexto necesario y suficiente para que humanos e inteligencia artificial se entiendan. Puedes hacerlo como quieras. Puedes buscar tus propios métodos, diseñar procesos, preparar instrucciones, documentar reglas, organizar tus datos o inventar una solución completamente diferente. Con MandevIA ya lo hemos pensado y validado y ahora puedes ahorrarte tiempo y disgustos construyendo ese contexto de manera estructurada, optimizada y sencilla para que pueda crecer con la empresa y mantenerse en el tiempo.
Por todo lo descrito anteriormente, el problema real a resolver no es algo tecnológico, es algo mucho más humano, es un problema de comunicación. En las empresas y en la vida, para que todo funcione lo mejor posible, solo hace falta una cosa por la que llevamos esforzándonos los humanos desde el principio de los tiempos: conseguir entendernos cuando nos comunicamos.